“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”

Eduardo Galeano.

Hay negocios que un día dejan de ser un lugar donde compramos y pasan directamente a formar parte de nuestra vida; son lugares de los que nunca nos desvinculamos del todo y que, de un modo u otro, definen quiénes somos.

¿Por qué nos fidelizamos con un negocio en concreto? ¿Qué es lo que diferencia a los elegidos del común de los mortales?

 

Si tienes un negocio, sabrás lo difícil que es lograr hacerse hueco entre la competencia, la de trabajo duro y esfuerzo que hay que dedicar cada día para conseguirlo.

Pero si ese hueco te lo estás intentando abrir en internet, amigo mío, amiga mía, son palabras mayores, porque la competencia es infinita y aquí el que no corre, vuela.

Como yo estoy atravesando por ese mismo proceso, voy a compartirte una técnica que estoy aplicando y que creo que puede ser el quid de la cuestión (o el click de la cuestión si estamos hablando del temilla virtual 😉)

“Las personas no quieren comprar lo que tú vendes, quieren creer en lo que tú crees”.

Simon Sinek.

1.- Buscando un porqué.

La mayoría de los negocios, independientemente del tamaño que tengan, centran sus estrategias en pensar cómo lanzarse al mercado, quiénes son sus clientes potenciales, con qué nuevo competidor tendrán que enfrentarse o qué nueva técnica van a tener que implementar para no quedarse atrás.

¿Te suenan alguna de estas preguntas? ¿alguna vez te las has hecho?

Pero la pregunta más importante, la que marca de verdad la diferencia entre los negocios que perduran a lo largo del tiempo o los que se disuelven en el olvido, es la más simple de todas:

¿Por qué? 

¿Por qué hacen lo que hacen, cuál es su misión?

¿Y cuál es la tuya?

Simon Sinek es un divulgador inglés que ha hecho muy popular un enfoque que él llama “El Círculo de Oro”.

Esta idea sostiene que la mayoría de las empresas tiene claro qué hacen (qué producto o servicio ofrecen) o cómo lo hacen (cómo van a lanzar su producto, cómo lo van a fabricar), pero pocas, muy pocas empresas, tienen claro su porqué (porqué hacen lo que hacen, porqué los clientes deberían elegirlas a ellas).

Simon explica por qué los grandes líderes de la historia han conseguido inspirar a millones de personas con sus propósitos y no con sus objetivos.

Martin Luther King nos inspiró con su discurso “Yo tengo un sueño”, no con el discurso de “yo tengo un plan”.

Si quieres a Simon Sinek en acción, te recomiendo que veas esta charla TED donde explica muy bien este enfoque; es muy, muy inspiradora, ya verás.

Es curioso, ¿verdad? Lanzas tu producto, estudias cuidadosamente una buena estrategia de lanzamiento, pero en ningún momento te cuestionas porqué diantres haces lo que haces.

Estoy segura de que lo que te ha impulsado a poner en marcha tu negocio no es algo puramente material; hay una razón que ha motivado que sigas esa idea y no otra, así que la respuesta está dentro de ti; encuéntrala y cuéntasela a todos y habrás hecho la parte más difícil de tu camino.

“Ganar dinero es la consecuencia del trabajo bien hecho, pero nunca ha de ser el propósito en el que se base tu negocio”.

2.- Caso práctico de negocio con propósito y un poquitirritín de storytelling: Heladería Capri, pura magia.

Cuando era pequeña, mi abuela me llevaba siempre a la misma heladería y eso marcaba el inicio de mis veranos. Cada año, desde que soy capaz de recordar, ella sonreía pícara, porque era aún más golosa que yo, me cogía de la mano y caminábamos felices hasta la heladería Capri.

 

Este sitio era mítico entonces y aún lo es. Sus dueños, Gabriela y Nino, argentinos de la ciudad de Buenos Aires y primeros inmigrantes del barrio, disfrutaban ofreciéndonos nuevos sabores y llenándonos los cucuruchos de helado hasta que apenas podíamos sostenerlos.

1.- Buscando su porqué

Para ellos la heladería ha sido siempre un modo de vida. Tenían claro que querían construir un lugar donde las personas pudieran encontrarse y compartir ratos agradables, un lugar donde la gente no tuviera prisa por marchar, donde todas las edades tuviesen cabida.

Ellos fueron testigos de mis primeros amores, más adelante endulzaron mis desamores y ahora siguen llenando el cucurucho de mi hija hasta que yo les pido que paren. Créeme, ¡nunca paran!

Tienen 70 años y no quieren ni pensar en jubilarse; su misión, su porqué, está muy claro: quieren endulzar la vida de la gente que tienen cerquita con helados de todos los sabores y eso les hace felices y le da sentido a todo lo que hacen.

2.-¿Cómo lo hicieron?

La historia de la heladería no siempre ha sido fácil; hace unos años, siguiendo nuestra pequeña tradición, fuimos mi hija y yo a celebrar el inicio del verano y encontramos a Nino triste y sin muchas ganas de conversar con nosotras.

Tenía sus motivos.

El local donde estaba la heladería, que era de alquiler, había sido vendido a uno de esos supermercados “de toda confianza” y a los heladeros no les quedaba otra que recoger las cubetas y decirle adiós a su querida Capri. Ciao. Finito.

ANTIGUA HELADERÍA CAPRI

Tenías que haber visto a Nino, más de sesenta años y llorando como un niño chico, con el final de la querida historia de su vida delante de los ojos.

¿Y sabes qué pasó?

Que durante las semanas previas al cierre, Nino y Gabriela recibieron tantas muestras de cariño, tantas personas les animaron a continuar, que, contra todo pronóstico, alquilaron un nuevo local mucho más grande y bonito que el anterior, y cuidaron hasta el último detalle.

Pusieron un obrador con enormes cristaleras para que todo el mundo pudiese disfrutar viendo a Nino en plena creación heladera.

Si vas por allí verás que siempre está impoluta.

NUEVA HELADERÍA CAPRI

 

Buscaron un local muy grande con muchas mesas para que la gente se sentase a gustito a charlar y a reír disfrutando del momento dulce.

Contrataron más personal que les ayudase a atender la heladería, y los eligieron tan bien que cada vez que les visitas sales con una enorme sonrisa.

3.- Llegados a este punto… ¿crees necesario contarte algo acerca de “qué” es lo que ofrecen? Es lo menos interesante de todo, ¿verdad?

Aun así te diré que todos los helados son artesanales y hechos con todo cariño por Nino; el de dulce de leche es espectacular y las hebras de crema original que te encuentras mezcladas con el helado le dan una textura que…¡ñam!

Durante muchos años otros negocios heladeros abrieron y cerraron sus puertas alrededor de la heladería y ninguno de ellos tuvo éxito; a estas alturas del artículo, seguro que ya sabes por qué fallaron: se centraron en el “qué” (los helados, ganar dinero haciéndole la competencia a Capri) pero no se pararon a pensar en un “porqué” con fundamento.

¡Busca tu porqué!

Estoy segura de que tú tienes lo que necesitas para conquistar a tus clientes, sólo tienes que pararte a pensar cuál es tu verdadero propósito y contárselo a todos para que se enamoren contigo.

¿Ya tienes claro tu porqué? ¡Me encantará que me lo cuentes en los comentarios!